Sábado, 13 de junio de 2015
LA NOVIA SIN CABEZA
Una vez terminada la conversación, tuve que despedirme de mi buen amigo
el párroco y aventurarme a la soledad de la noche que a veces a estas
altas horas de la noche es muy solitaria y silenciosa. Antes de partir
hacia el cercado mi amigo el párroco me deseo suerte y me advirtió de
los peligros y sustos que se pueden dar a la oscuridad de la noche y me
dio un crucifijo.
Gracias le dije y yo no estaba tan preocupado por ninguna de esas viejas
leyendas de vampiros, fantasmas y duendes que existen, yo no creo en
ese tipo de historias, en cualquier caso yo siempre me había
caracterizado por mi valentía.
Ya había recorrido gran parte del camino para llegar a la vieja casona
donde vivo, cuando atraviese por la callejuela de Santa Catalina, vi
algo inesperado, a escasos metros pude ver la figura de una dama ,
llevaba un vestido blanco y manchado de sangre, sosteniendo en una de
sus manos una cabeza y a esos escasos metros escuche que lloraba.
Quede consternado por lo inexplicable y sobrenatural, me detuve por unos
minutos y espere que aquella entidad misteriosa desaparezca, sin
embargo recordé el crucifijo que lo tenía en mi bolsillo, y este me dio
valor para seguir mi camino, porque si no me tardaría en llegar a mi
casa a descansar.
Cuando di unos cuantos pasos hacia adelante quede más estremecido al ver
que aquella espantosa dama se acercaba a mí. Su rostro ensangrentado en
su mano me lleno de espanto y terror. No pude seguir caminando mi
cuerpo se deslizo al suelo del susto en esos momentos temí por mi vida y
mi corazón latía más rápido, metí mi mano al bolsillo y saque el
crucifijo que me dio mi amigo el párroco.
Al acercarse más la aterradora figura de la mujer pensé que este podía
ser el fin de mi existencia y me daría un ataque de susto. Tenía el
crucifijo en mis manos y con mucho esfuerzo con mis manos tembloroso
apunte el crucifijo hacia ella.
Entonces escuche un horrible y bestial llanto, la desgarradora figura
empezó a alejarse de mi rápidamente, perdiéndose por el callejón que
está detrás de la Catedral.
Me levante de la helada pista y con el crucifijo en mi mano me arme de
valor y decidí perseguirla, recorrí una cuadra de la calle San Francisco
y luego al dirigir mi mirada hacia las afueras de la catedral vi que su
cuerpo empezaba a elevarse y así perderse en la oscuridad del infinito
cielo.
Al día siguiente desperté muy tarde y al recordar lo que me pasó en la
noche no podía creerlo, me había encontrado cara a cara con la novia sin
cabeza, una leyenda de hace mucho tiempo, dicen que era una dama que un
día antes de casarse sufrió un accidente, y estuvo a punto de perder la
cabeza, por eso sale en las noches a deambular por las calles haciendo
asustar a los incrédulos transeúntes que caminan muy de noche. Salí de
mi casa a ver a mi amigo el párroco y agradecerle por haberme
proporcionado su crucifijo porque si no lo hubiera hecho, tal vez no
hubiera vivido para contarlo.
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